El primer fin de semana de estreno de la cinta dedicada a la vida de Michael Jackson ha dejado cifras que marcan un hito en la industria cinematográfica. Con 97 millones de dólares recaudados en Estados Unidos y más de 217 millones a nivel mundial, el filme se posiciona como uno de los lanzamientos más potentes de los últimos años, superando ampliamente las expectativas iniciales.

El impacto ha sido inmediato. La producción dirigida por Antoine Fuqua logró el mejor arranque para una película biográfica, desplazando el récord que mantenía Bohemian Rhapsody desde 2018. Solo en Norteamérica, más de 6.3 millones de espectadores acudieron a las salas, un reflejo del magnetismo que aún ejerce la figura del “Rey del Pop”.
La respuesta del público ha sido clave. Mientras la crítica especializada se ha mostrado reservada, con calificaciones cercanas al 40%, la audiencia ha otorgado puntuaciones superiores al 90%, generando un fenómeno de boca a boca que impulsó la asistencia en formatos premium como IMAX. El viernes de estreno, la película alcanzó 38.5 millones de dólares, una señal clara de su arrastre masivo.
En el plano internacional, la distribución de Universal Pictures aportó más de 120 millones de dólares, consolidando el carácter global del lanzamiento. Para Lionsgate, el estudio detrás de la producción, este éxito representa su mejor estreno en años y una recuperación significativa tras los desafíos de la pandemia. Con una inversión cercana a los 200 millones de dólares, la más alta para una biopic, el sólido desempeño en taquilla perfila un retorno garantizado y abre la puerta a nuevas entregas.
El contraste entre crítica y audiencia ha alimentado el debate en redes sociales y medios especializados. Para algunos, la película se convierte en un fenómeno cultural que trasciende la valoración de expertos, mientras que otros señalan la necesidad de analizar con mayor rigor la representación de una figura tan compleja como Jackson.
Lo cierto es que, con este arranque, “Michael” no solo domina la cartelera, sino que se proyecta como un fenómeno cultural y comercial capaz de extender su reinado más allá de su primer fin de semana. El éxito refuerza la vigencia del legado del artista y confirma que, más de una década después de su partida, su historia sigue despertando fascinación en millones de espectadores alrededor del mundo.
