miércoles, agosto 12, 2026
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José, el silencioso protagonista de la Navidad

El pesebre navideño tal vez sea una de las representaciones más conocidas por creyentes y no creyentes en el mundo occidental. Allí se muestra a la sagrada familia del cristianismo -el niño Jesús, la virgen María y José de Nazaret- rodeados de animales de granja, pastores, reyes magos y ángeles en actitud de adorar al recién nacido hijo de Dios.

José de Nazaret aparece allí con un aire discreto y meditativo. No en vano es conocido dentro del catolicismo como el «Santo silencioso». Y es que el sobrenombre alude a una situación literal: los textos bíblicos realmente no recogen ni una sola palabra dicha por el padre putativo de Jesús.

José Nazaret es una figura enigmática, que ha intrigado incluso a filósofos como Jean Paul Sartre. Desde los inicios del cristianismo, varios estudiosos se preocuparon por comprender la historia del hombre que fue clave en la entrada de Jesús en la vida humana.

José, el silencioso protagonista de la Navidad

«La Sagrada Familia», por Jacques Stella.

 

La historia de José de Nazaret antes de la Natividad

Los más conocidos -aunque escuetos- datos sobre José de Nazaret se encuentran en el nuevo testamento, específicamente en los evangelios de Mateo y Lucas. Corresponden a la etapa inmediatamente anterior al nacimiento de Jesús y hasta por lo menos 12 años después. Sobre su origen, el texto bíblico señala que José descendía de la estirpe del rey David.

Desde el siglo I de la era cristiana, varios estudiosos -conocidos en el mundo católico como «doctores» o «padres» de la iglesia-, se dieron a la tarea de ampliar sus conocimientos sobre el esposo de la virgen. Hilario, Epifanio, Gregorio Niseno y otros se basaron en fuentes ahora perdidas o en textos considerados actualmente como «apócrifos» para darle una biografía al silencioso José.

En la primera mitad del siglo 19, el erudito eclesiástico Mathieu Orsini condensó las investigaciones de los «santos padres» y presentó un libro sobre la historia de la virgen María. Allí incluyó el relato -en su momento aceptado por la iglesia- sobre la vida previa de José.

Orsini cuenta que José era un judío muy pobre originario de la región de Nazaret. Explica también que era un «artesano», profesión genérica que al paso del tiempo fue definida como la de carpintero.

«José de Nazaret», por Diego Velázquez.

El erudito presenta a José como un hombre soltero, descartando las investigaciones de varios «doctores» como Eusebio, Orígenes o Ambrosio que aseguraban que José era viudo y había tenido hijos. Orsini se adhiere a la opinión de Pedro Damiano de que José llegó más allá de la edad madura siendo virgen.

Según explican estos autores, el humilde artesano se presentó como uno de los pretendientes de María, una joven y devota huérfana judía que vivía bajo la tutela de los sacerdotes del templo.

José era el menos opcionado de los pretendientes. Un joven y distinguido judío de muchos recursos llamado Agabus parecía llevar la delantera. Pero sorprendentemente resultó elegido José, el carpintero pobre. La tradición asegura que el despechado Agabus se retiró a vivir para siempre a una casa sacerdotal.

Epifanio de Salamina señaló que José tenía entre 80 y 90 años al momento de pretender a María, una adolescente que no pasaba de los 15; de ahí que durante mucho tiempo, el cánon para representar a José en el arte fue la de un anciano calvo, de barba amarillenta y rostro arrugado. En opinión de otros eruditos, José no pasaba de los 50 años de edad.

«Los desposorios de la Virgen», por Matías de Arteaga.

El dilema de José

Al poco tiempo de comprometerse con María, José tuvo un grave dilema, pues según como lo cuenta el evangelio de Mateo, ellos no estaban casados ni vivían juntos cuando María quedó encinta.

Del relato bíblico (Mateo 1:18 y 1:19) se infiere la sospecha que invadió a José. Él y María solo habían celebrado el desposorio (en la cultura judía, el desposorio era una etapa sin relaciones previa al casamiento, donde se esperaba una fidelidad mutua por parte de los novios), por lo que tomó la grave decisión de repudiar a María.

Mateo dice que José optó por dejar a María en secreto, de lo que se infiere también que José quería evitar que ella fuera castigada según como lo mandaba para estos casos la Ley de Moisés (Deuteronomio 22:20-21).

Fue necesaria la intervención divina para zanjar las dudas de José y evitar el injusto castigo para la novia, pues en sueños un ángel reveló al anciano que María estaba embarazada por obra del Espíritu Santo (Mateo 1:20).

A partir de este momento, el hombre de pocas palabras que era José también pasó a ser uno de acción. Recibió a María según le fue ordenado en el sueño, y juntos fueron a Belén para censarse. Allí nació Jesús.

«José y el niño Jesús», por Guido Reni.

José llevó al recién nacido a Jerusalén para la purificación, y luego huyó con su esposa y el niño a Egipto para escapar a los designios de Herodes. Pasado el peligro regresó a Nazaret para establecerse con su familia. Cada año, el silencioso José se dirigía a Jerusalén a celebrar la pascua llevando consigo al joven Jesús.

A pesar de saber que no el padre de aquel niño, dentro del núcleo familiar y frente al mundo patriarcal judío, José representó el rol de padre de Jesús, enseñándole incluso el arte de la carpintería. La familia que encabezaba José de Nazaret parecía ser una bastante normal hasta que Jesús, a la edad de 12 años, dio a entender a sus padres que sabía la verdad sobre su origen (Lucas 2:49).

A partir de este punto, José desaparece del relato bíblico. Se cree que murió antes de que Jesús empezara su ministerio a los 30 años de edad.

Sartre y el drama humano de José

Uno de los filósofos más importantes del siglo XX, el francés Jean Paul Sartre, escribió lo siguiente al enfrentarse a la imagen silenciosa de José en el pesebre: «no sabría qué decir de José y José no sabe qué decir de sí mismo. Está en adoración y está feliz de adorar y se siente un poco exiliado».

«La sagrada familia», por Andrea del Sarto.

Sartre se sentía intrigado por los sentimientos de José hacia María en el momento de la adoración: «Creo que sufre sin confesarlo. Sufre porque ve cuánto se parece a Dios la mujer que ama y hasta qué punto ella está ya al lado de Dios».

El filósofo también trató de imaginar lo que representaba para aquella pareja humana la intervención divina en su matrimonio: «Porque Dios explota como una bomba en la intimidad de esa familia. José y María están separados para siempre por este incendio de claridad. Y toda la vida de José, imagino, será aprender a aceptar».

Sartre era un ateo convencido, y su interés radica en explorar el supuesto drama humano de quien fuera el esposo de María en aquel episodio único de la historia de la cristiandad.

En cambio, los creyentes recuerdan a José como un hombre justo. Y aunque todavía se lo venere como a un santo sin palabras, no hay que olvidar que fue José, al asumir su rol de padre, quien debía presentarse en el templo y atender a la pregunta del sacerdote de cómo debía ser llamado el recién nacido que cargaba en sus brazos.

Fue en aquel momento cuando el santo silencioso articuló lo único importante y trascendental que dijo en su vida: «Jesús».

Otros datos

– En textos medievales y modernos, la definición de Pater Putativus («padre putativo») solía acompañar al nombre de José de Nazaret. El resultante del conjunto de ambas iniciales habría dado lugar en castellano al acrónimo «Pepe», que es como familiarmente se nombra a los que llevan el nombre de José.- Existe una rama de la teología que estudia a José de Nazaret. Se la conoce como «Josefología».

– Según algunos teólogos, José ascendió al cielo con su cuerpo terrenal. (I)

Bibliografía

  • Evangelios de Mateo y Lucas.
  • Barioná, el hijo del trueno, pieza teatral dramática centrada en la sagrada familia, escrita por Jean Paúl Sartre.
  • La Vírgen: historia de María Madre de Dios, por el abate Mathieu Orsini.
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