«La situación aquí es crítica», declaró el lunes Josh Hawley, que durante su visita asistió a una manifestación en el barrio de Mongkok, el domingo por la noche, y a una reunión con el activista prodemocracia Joshua Wong.
Gracias a ese principio, los hongkoneses gozan, hasta 2047, de unas libertades inexistentes en el resto de China. Pero los manifestantes acusan a China de no respetar el acuerdo y de inmiscuirse cada vez más en los asuntos de la región.
Por su parte, Pekín defiende que la movilización está atizada por «fuerzas externas» y alegó, como prueba, que varios responsables extranjeros expresaron su apoyo a los manifestantes.
Después de que este fin de semana el presidente chino Xi Jinping advirtiera a los «separatistas» que serían «hechos pedazos», Hawley afirmó que se trataba de una «retórica violenta» que ponía de relieve la necesidad de que Estados Unidos y sus aliados europeos mantengan una actitud firme ante China.
Inicialmente pacíficas, las manifestaciones se fueron volviendo más violentas, con fuertes enfrentamientos entre los radicales y las fuerzas de seguridad.
El domingo por la noche, un policía fue herido con un cuchillo en el cuello. Además, un grupo de manifestantes propinó una paliza a un agente que, vestido de civil, se había infiltrado en la protesta.
La policía también anunció que una bomba casera activada a distancia había explotado cerca de las fuerzas de seguridad en el barrio de Mongkok, sin causar heridos. Si la explosión se confirmara, se trataría de la primera vez que se emplea ese tipo de artefacto en los cuatro meses de movilización.

Foto: AFP
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