
Unas 35 residencias de Saca y su familia, más de 40 vehículos, locales comerciales, haciendas, estaciones de radio, entre otros, además de mansión fueron incautados por la Fiscalía.
El exgobernante desvió decenas de millones de dólares del Estado para beneficiar a su familia, su círculo íntimo, a su partido, financió sus empresas radiales, pagó sobornos a periodistas, creó cuentas subsidiarias de la casa de gobierno para desde ellas sacar dinero a cuentas personales.
Según cifras de la Fiscalía, en los cinco años de gobierno, Saca habría desviado unos 300 millones de dólares.
Tras asumir la presidencia, Saca ya activó la polémica cuando decidió concentrar todo el poder y manejar al mismo tiempo la dirección de su partido Alianza Republicana Nacionalista, al que, según la Fiscalía, desvió $ 7,6 millones.
Como locutor famoso en los años 80, Saca y su esposa empezaron a construir una empresa de radiodifusión, Samix, que para 1993 ya tenía varias estaciones.
En 2007, cuando Saca iba por la mitad de su mandato, Samix amasaba una fortuna con el dinero que llegaba desviado ilegalmente desde la Presidencia. En 2003, la firma reportó ganancias por $ 203.000; en 2007 la cifra subió a $ 3,2 millones.

Ante los pedidos de prórrogas para ampliar la investigación, y al acercarse a los años de plazo que la ley salvadoreña da para la culminación de un proceso penal, la Fiscalía prefirió evitar llegar hasta un juicio y optó por hacer un trato. El pacto, que Saca recibe penas mínimas (5 años), confiesa su culpa y se compromete a devolver $25 millones, una décima parte de lo que la Fiscalía dice que se robó, cita Infobae.
En los últimos tres años tres expresidentes de El Salvador fueron procesados por corrupción: Francisco Flores (1999-2004) ya fallecido; Antonio Saca (2004-2009) y Mauricio Funes (2009-2014).
En la región, expresidentes como Lula da Silva, de Brasil, y Cristina Fernández, de Argentina, también son investigados por supuesta corrupción.

