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Mucho se ha hablado alrededor de la figura del joven fiscal encargado de la temida Fiscalía Especial contra la Impunidad -FECI-; desde los ataques viscerales de los grupos que defienden a los perseguidos y hasta encarcelados por la gestión enjundiosa del Fiscal Juan Francisco Sandoval, hasta las mas elocuentes voces de apoyo por una gestión nunca antes conocida en Guatemala en el combate contra la corrupción que vino a enarbolar el Comisionado de la CICIG, el colombiano Ivan Velásquez.

Siempre los jueces, por razones de sus actuaciones procesales, a expensas de los honores o los oprobios, dependiendo de cual sea la resolución o la sentencia que emiten; para los que le es favorable una resolución o sentencia, el juez actuó apegado a derecho y es una muestra de que la justicia prevalece; pero, para los que le es adversa, el juez actuó fuera de la ley y en contra de los derechos procesales, o no tomo en cuentas ciertas pruebas y en el peor de los casos, el juez fue comprado.  Esta es la eterna historia de los sistemas de justicia en el mundo.

Pero, con el caso de los Fiscales, la situación es muy diferente.

Siendo Guatemala un país en donde el sistema del proceso penal actual es acusatorio y no mixto como era antes (una mezcla de inquisitivo y acusatorio); porque el juez investigaba y administraba justicia; era juez y parte.  Ahora, la persecución penal y la investigación es exclusiva del Ministerio Público quien es la parte acusatoria y el juez es el contralor de la investigación y durante el proceso penal, solamente “administra la justicia”.

Este sistema acusatorio le permite al Ministerio Público realizar la investigación y de acuerdo a lo que encuentre o tenga en la “averiguación de la verdad”; acusar en su caso o desestimar o no perseguir para escribirlo en palabras coloquiales y no palabras forenses, y dejar libre al investigado.  La práctica manifiesta un abundante porcentaje de acusaciones y un pírrico número de casos en los que el MP deja de perseguir op desestima un caso; o es porque solo quieren ser acusadores o porque no tienen la entereza profesional de plantear que no existen indicios para continuar persiguiendo penalmente a alguien que no es culpable de lo que inicialmente se le endilgó.

Dentro de ese marco de análisis aparece un audio acompañado de fotografías, donde aparentemente, un hermano del conocido Fiscal Juan Francisco Sandoval, conversando con la activista cubana Barbara Hernandez en el que le comparte información sobre situaciones relacionadas con el proceder del MP en contra de algunos prominentes miembros del gobierno que presidió Jimmy Morales.

El interlocutor le menciona a la señora Hernández hasta comentarios sobre el proceder de su hermano en el MP emitiendo criterios personales sobre que su hermano está actuando ilegalmente en ciertos casos y por supuesto, le brinda información que aparentemente solo podía obtener de su propio hermano, el Fiscal de la FECI.

Mucho se podrá argumentar a favor y en contra; que si es una campaña en contra de su propia gestión salió el Fiscal esgrimiendo en un comunicado y hasta publicado en campo pagado en elPeriódico.  Que evidencia su falta de idoneidad en el ejercicio de su gestión es la antítesis de sus argumentos. Estas preguntas quedan sin respuesta:

¿Porque el hermano del Fiscal Juan Francisco Sandoval le trasladaba información delicada a la activista antiCICIG Barbara Hernandez?

¿Porqué el Fiscal Juan Francisco Sandoval, en su mensaje de defensa ni siquiera emite opinión sobre el actuar de su hermano con información que sólo el (el fiscal) pudo haberle trasladado?

¿Porque ponerse a la defensiva y no reconocer que tiene en su propia familia a alguien que le esta jugando la vuelta?

¿Quien gana y quien pierde en este nuevo capítulo de la ya enorme telenovela policíaca del sistema judicial Guatemalteco?

El Ministerio Público es el gran perdedor de esta lamentable filtración de fotos y audios en el que se pone en muy mal predicado a uno de los mas activos actores de la persecución judicial guatemalteca de los últimos años.

En cualquier país que se hacia de ser medianamente civilizado, un fiscal así evidenciado, mínimo… Ya hubiera renunciado.

Pero hubiera, NO EXISTE. 

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