La primera ministra británica, Theresa May, y el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, acordaron en Bruselas mantener nuevas conversaciones sobre el Brexit, cuando el escenario de un divorcio con acuerdo se encuentra en punto muerto.

“Pese a los retos, ambos líderes acordaron que sus equipos deberían mantener conversaciones sobre si se puede encontrar una solución que obtenga el mayor apoyo posible en el Parlamento de Reino Unido y respete las directrices del Consejo Europeo”, según una declaración conjunta.

En la discusión “firme pero constructiva”, ambos dirigentes acordaron también reunirse de nuevo a finales de febrero para “hacer un balance de estas conversaciones”, agrega la declaración publicada al término de la reunión entre Theresa May y Jean-Claude Juncker.

La ‘Premier’ británica viajó a Bruselas con la intención de convencer a sus socios de la necesidad de modificar el acuerdo del Brexit y evitar así el temido escenario de un divorcio abrupto, a menos de dos meses de la retirada de Reino Unido prevista el 29 de marzo.

La líder conservadora, de 62 años, reiteró el deseo del Parlamento británico, que en enero votó contra el acuerdo de divorcio, de buscar un “cambio jurídicamente vinculante en los términos de la salvaguarda” ideada para evitar una frontera para bienes en la isla de Irlanda, según la declaración.

Los diputados británicos quieren evitar que esta salvaguarda, que busca además proteger el Acuerdo de Paz de Viernes Santo de 1998, haga que Reino Unido quede atrapado en las redes de un territorio aduanero con la UE que le impida negociar acuerdos comerciales con terceros.

Aunque este mecanismo sólo se utilizaría como último recurso, en caso de no lograrse una solución mejor en la negociación sobre la futura relación entre ambos, Westminster urgió a May a lograr arreglos alternativos para la cuestión de Irlanda con la UE.

Aunque la declaración no detalla las “varias opciones” planteadas por May, Downing Street había asegurado que estas pasaban por fijar un límite temporal al mecanismo, una salida unilateral del mismo o el uso de tecnología para controles aduaneros desmaterializados.

Juncker respondió que los 27 socios de Reino Unido “no reabrirán el Acuerdo de Retirada”, pero se mostró en cambio abierto a retrabajar la Declaración Política, que lo acompaña y sienta las bases de la futura relación entra ambos, especialmente en materia comercial, de cara a “ser más ambiciosos”.

Un portavoz del ejecutivo comunitario explicó en rueda de prensa que el negociador europeo Michel Barnier se reunirá el lunes con el ministro británico del Brexit en Estrasburgo (noreste de Francia).