Miles de migrantes hondureños, que intentan llegar a Estados Unidos, siguen soportando este sábado la espera para que México decida si abre su frontera y les permite el paso, tras frenar la víspera el avance de la caravana que huye de la pobreza y violencia en su país.

Los migrantes huyen “de la violencia, de los altos costos de la canasta básica de nuestro país, del alto costo de la energía y de los altos costos del agua”, decía contundente uno de los organizadores, un hombre corpulento.

Pero ante la incertidumbre, algunas decenas de centroamericanos en el centro de la guatemalteca Tecún Umán optaron por regresar a su país en autobuses proporcionados por el gobierno.