Exclusivo para AQUIAHORA

Por Rutilio Granda

México amanece hoy ante un nuevo escenario, uno lleno de incertidumbre. La elección presidencial de ayer, la más importante de su historia, deja un gran descontento en la mitad de los votantes. El país fue a las urnas dividido entre los que buscaban un cambio de régimen, dando carpetazo al PRI y al PAN, los partidos hegemónicos en las últimas décadas, y aquellos que ansiaban un presidente que saque al país de la corrupción, la impunidad y la pobreza y han elegido al que esto ha prometido, Andrés Manuel López Obrador.

La batalla por la Presidencia ha sido encarnizada, pero la disputa por el control de la Cámaras de Diputados y del Senado se tornó en algo especialmente relevante dado que allí se van a dirimir las leyes que marcarán el futuro de la historia del país que tiene una frontera de tres mil ciento sesenta y nueve kilómetros de extensión con los Estados Unidos y que conecta cuatro estados de la unión americana con seis estados mexicanos con mas de veinte puntos de paso y un millón de tránsitos diarios.

Morena el partido de López Obrador no solo ha ganado la presidencia sino que tiene mayoría en la cámara y el Senado, con lo cual se advierte camino fácil para los cambios prometidos por AMLO.

Para el nuevo presidente era clave haber conseguido la mayoría absoluta en el Congreso para sacar adelante su plan legislativo. En México, la parálisis parlamentaria ha dejado al país históricamente rezagado. El presidente mandaba y el Congreso bloqueaba. De hecho, los cuatro últimos Presidentes no contaron con una mayoría suficiente para aprobar leyes estructurales.

A pesar de ello, el presidente saliente Enrique Peña Nieto, supo lograr en su primer año de Gobierno en 2013 un consenso con la mayoría de los grandes partidos para articular el llamado Pacto por México, un paquete de cambios legislativos que supuso la aprobación de once reformas constitucionales. Ese ambicioso plan liberalizó el mercado de la energía y de las telecomunicaciones, pero también modernizó el anquilosado sistema educativo, donde el sistema de evaluación a los profesores (muchos heredan la plaza) impedía avanzar hacia un modelo funcional.

AMLO tendrá ahora luz verde, para revertir las reformas que considera un retroceso, como la educativa, la privatización del agua (aprobada mediante decreto presidencial), y la fiscal. John Ackerman, ideólogo de López Obrador, cree que el cambio se va a notar pase lo que pase. El temor de muchos ha quedado confirmado, los electores le dieron la Presidencia y el control del Congreso a AMLO, y con ello han anulado el sistema de contrapesos.

El nuevo presidente, que tomará posesión el 1 de diciembre, deberá gestionar la respuesta a la Administración Trump en materia económica y migratoria, lo que seguro emprenderá con fuerza, más aún luego del cordial saludo y felicitación recibido ayer por parte del jefe de la Casa Blanca.

El gran desafío seguirá siendo un crecimiento sostenido y la redistribución equitativa de la riqueza, el fin de las grandes desigualdades y la corrupción dinosaurica de México.  Para lograr esto, se da por un hecho la creación de un ente multinacional que le ayude a AMLO ha luchar contra la impunidad y que estaría avalado por Naciones Unidas, algo muy similar al muy cuestionado experimento conocido como CICIG en la vecina Guatemala, la senda reformista no se hará esperar, ese mecanismo anti impunidad lo anunció y confirmo AMLO en el encuentro con vícitimas que organizo la Universidad Iberoamericana y la CNDH.

Aquí veremos la fuerza de Morena en el legislativo, cuando México ceda por primera vez en su historia una parte de su soberanía al pemitir a un ente multinacional intervenir en su ambito judicial.

La vorágine de violencia producida por el crimen organizado estará entre las prioridades de López Obrador, que tendrá que decidir si envía a las Fuerzas Armadas de regreso a los cuarteles y si establece algún tipo de pacto con las mafias del narco para frenar la sangría que ha dejado más de 200.000 muertos y 50.000 desaparecidos, un elemento de seria confrontación con las políticas anti narco del gigante al norte del Rio Grande y que a AMLO parece tomarle sin cuidado. Vamos a negociar con las mafias, se dice ha afirmado el nuevo Presidente.

La izquierda “post comunista” latinoamericana está de fiesta y en Centroamérica el efecto del populismo organizado se dejará sentir muy pronto, Guatemala será la primera cuando convoque a elecciones en Enero de 2019. Desde Maduro en Venezuela, Evo Morales en Bolivia, Miguel Diaz-Canel en Cuba, hasta Rosario Murillo y Daniel Ortega en Nicaragua celebran esta victoria que bien podrá servir de salvavidas a sus tiránicos regímenes con los que AMLO simpatiza desde siempre.

Para la Casa Blanca, la victoria electoral de AMLO y su colectivo Morena, representa un drástico cambio que seguramente modificará los planes en las mesas estratégicas de “Foggy Bottom” en el complejo tablero geoestrategico del hemisferio occidental.

Ya veremos si en el 2019, parafraseando la popular canción que dice: “Mexico lindo y querido…” se podrá decir México lindo y bonito…