El hombre de la noticia ayer en Guatemala, sin duda fue HAROLD CABALLEROS, abogado, empresario, ex pastor, ex candidato presidencial, ex Canciller y tantas cosas más. Pero creemos que no fue un buen día para este hombre polifacético, pero con un enredo tal en su vida, que tarde o temprano se le convirtió en un problema personal, que trascendió al gran público esta semana.

Creemos que HAROLD CABALLEROS, es un buen tipo, que no ha sabido separar los roles que le han tocado jugar al paso de los años. Cuando se le conoció por primera vez en público, era un predicador fogoso, ardiente y exitoso, pastoreaba la Iglesia EL SHADDAI, de gente acomodada de la ciudad y le iba bien.

Pero el problema empezó cuando del púlpito, paso al campo de la política criolla. Fundó su Partido VIVA y allí no le fue muy bien pues cometió muchos errores y en esa profesión las equivocaciones se pagan caro. ¿Si tenia un llamado de Dios para predicar su nombre, porque dejo su ministerio para irse a algo tan secular, como la política? Pero veamos que pasó con don HAROLD.

Primero, en su salida como político, anunció una alianza con NINETH MONTENEGRO, la diputada que representa lo más tradicional de la política guatemalteca. Es una de las parlamentarias con mas años de permanencia en el desprestigiado Congreso guatemalteco y CABALLEROS no se percató que el no tenía nada que ganar, haciendo alianzas con políticos de viejo cuño como la diputada en mención.

Pero, después de perder estrepitosamente las elecciones, fue a terminar su carrera política como Canciller de la República, aliado con el ex Presidente que hoy esta detenido en la prisión improvisada del Cuartel Mariscal Zavala, OTTO PEREZ MOLINA. Al final, salio pronto del gabinete de gobierno, sin pena ni gloria porque un año es un plazo muy corto para trascender en una carrera diplomática.

Pero el problema medular del ex Canciller CABALLEROS, ya en el campo global, es que no supo separar su papel de antiguo Pastor, con el rol de empresario. Hombre de muchos recursos, se dice, heredados de su padre que acumuló en su vida múltiples propiedades inmobiliarias, el ex Canciller del PP, empezó a administrar sus propiedades heredadas, junto con los bienes de la Iglesia EL SHADDAI, las radios y colegios, que al final no se sabe si eran propiedad de su ministerio o de él en lo personal. Y sin darse cuenta, terminó haciendo un combo de negociaciones seculares y religiosas, que no fueron bien vistas, aunque sus intenciones fueran las correctas.

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Si bien es cierto que el crecimiento de la fe cristiana evangélica en el país es innegable, también  lo es que la sociedad en general ve con desconfianza de por sí, el también vertiginoso crecimiento de los bienes que muchos de sus ministros muestran públicamente.

Creemos que la vida de los Pastores debe de ser, sobre todo, austera y sencilla, para mostrar un buen testimonio de vida y porque un hombre de Dios no debe de hacer ostentación de las riquezas.

El ex Presidente de Uruguay JOSE MUJICA ha dicho que al que le gusta el dinero, mejor que no se meta a la política y nosotros agregaríamos también, que al que le gusten mucho las riquezas, que no se disponga a predicar el evangelio de JESUS.

¿Porque?. Porque tarde o temprano va a despertar suspicacias entre sus adeptos o seguidores. Luego, van a empezar las murmuraciones y al final, todo va a terminar mal como le está pasando al ex Pastor CABALLEROS, al salir a luz pública, su involucramiento en 24 empresas OFFSHORES, en los ya famosos PAPELES DE PANAMA.

Y el problema no fuera tan mayúsculo como ya lo es, si CABALLEROS hubiera fundado empresas de cartón por medio del bufete MOSSACK FONSECA de Panamá, de sus negocios personales y familiares, situación a la que tenía todo su derecho, pues esas empresas funcionan cien por ciento dentro de los ámbitos legales en todo el mundo.

La equivocación y falta de sentido común del ex Pastor, se dio en el momento en que mezclo los negocios con el Ministerio que han manejado con su esposa e hijos, fundando también OFFSHORES  con recursos financieros e inmobiliarios de la Iglesia EL SHADDAI, que bajo ningún punto de vista pueden considerarse como de su propiedad.

Al final, a CABALLEROS le ha sido imposible convencer a los medios y ciudadanos comunes, que había una separación estricta entre negocios personales y asuntos de su Ministerio Pastoral. Se dice popularmente que no hay que hacer cosas buenas que parezcan malas, porque la gente no lo va a entender ni a creer. Y lo peor es que los enemigos del evangelio de JESUS, se aprovechan de situaciones como ésta, para ponerle mas leña al fuego.